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Foto sombrero Jimenez "Regresando de México leí en el diario, todavía sentado en el avión, acerca de una plaga de medusas que a menudo aparece en nuestras costas atacando a los bañistas despiadadamente. Venía con la música de los Mariachis de Plaza Garibaldi todavía en mi corazón y con la emoción de haberme fotografiado en el sello Universal del D F, junto al sombrero del gran José Alfredo Jiménez ("El rey"), pensando lo feliz que hubiera estado mi abuelo Manuel al ver esa foto. Me dije, voy a hacer una canción estilo mariachi, de amor, sufrida, pero con esta idea de medusas. Algo como un delirio de amor. Se la mostré a Ángel Parra y en menos de un día había logrado un arreglo soñado para la canción. Por último, debo reconocer que la concebí con la dulce idea de que pueda ser bailada por parejas de enamorados de cualquier edad." ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ Aquí estoy frente a un "retrato iluminado". Casi todos los chilenos hemos visto alguno, pues son parte de un pasado que aun es presente en las paredes de algunas casas, desde donde nos miran nuestros abuelos con dignidad. En las fotos lucen ternos, corbatas, aritos y collares venidos desde la fantasía del MONERO, forma en la que se le decía cariñosamente al artista pintor que agregaba los detalles que embellecían la presencia de padres, abuelos, hijos y hermanos, en cuadros que se ubicaban en la pared más importante del hogar. Era un "fotoviajero" que recorría territorios por doquier el que ofrecía la foto, cuando no el mismo MONERO, quienes eran un fenómeno no solo en Chile, sino en toda Latinoamérica Perú, Bolivia, Brasil, Argentina, México. No sé quienes son los del retrato, pero es seguro que son chilenos, que son obreros o campesinos. El cuadro me lo obsequiaron un par de amigos que conocen mi fascinación por estos "retratos iluminados". Si alguien conoce a la pareja de esta foto retocada, si es su familiar o amigo, desde este espacio les envío mi abrazo. BLOG - JUN -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Acerca de quienes escuchan mis canciones podría decir muchas cosas que he entendido a lo largo de mi trabajo como artista. Desde la hermosa relación que cultivan con las letras y melodías al abrigarlas y hacerlas suyas; hasta esa fe, casi incondicional, con la que creen en la persona que las canta. Con mi labor he querido siempre estar a la altura de la gente, a las que les queda estrecho el concepto de fan, pues algunos no tienen el tiempo, ni las ganas de encarnar esta figura de los seguidores de una banda o artista acuñada bajo el signo del mercado de la entretención en estos tiempos. No. Para mi quien escucha, quien llega a un concierto, quien compra un disco, quien se acerca a una canción tarareando simplemente, está disponiendo SU SILENCIO, SU TIEMPO y muchas veces SU DINERO, tres de las cosas más escasas y difíciles de obtener en tiempos complicados para el mundo. Es por eso que esos tres aspectos constituyen un tesoro de inagotable agradecimiento para un artista. Ver, casi palpar la ilusión que se percibe a través de los ojos del público, es un sentimiento inefable y que muchas veces es uno de los pilares sobre los que se mantiene apoyada la tarea de hacer arte. Acepto, eso si, el concepto de "fan" como una manera cariñosa de decir fanático, tal y como uno dice de forma infantil que algo muy interesante es "increíble" por querer decir "especial". O es lindo cuando se escucha que en México la gente es tan comprometida con sus artistas que se les dice " fan de hueso colorado". Cosa que he visto personalmente cuando se repiten las personas en cada concierto llegando hasta los lugares más remotos y a veces con letreros y todo, para vitorear, celebrar y festejar a sus artistas favoritos. Yo he visto eso de cerca cuando tuve la oportunidad de hacer algunos teatros, festivales y antros alrededor del D.F. con LOS BUNKERS de quienes se vendían en el mercado negro de las veredas: poleras, chapitas, posters y otras cosas por el estilo. También en Chile he sentido esa presencia inequívoca del seguidor de mis canciones tan dueño del espíritu de los conciertos como los músicos, o como yo mismo pudiera serlo. Una parte del pueblo chileno que coreó en Viña del Mar "El viejo comunista" y que defendió nuestra actuación que nadie hubiese sospechado posible en algún momento de mi carrera, y así muchas otras canciones en incontables escenarios. Un pueblo que quiere reconocerse y se busca en los versos hechos por un hermano, por un vecino, por un hombre con pasado de joven patipelado sin más riqueza que una vieja guitarra. A ustedes les hablo para agradecerles y para declararles mi amor, por estos días, volcado a un nuevo disco que dejaré a su consideración una vez más, esperando que sientan la magia de todos los que estamos trabajando: producción, asistentes, técnicos, músicos, todos bajo la batuta del gran Angelito Parra a quienes conocerán también más de cerca en las próximas historias por hacer. marzo de 2014
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